El DIH en la antigüedad y el arte de la guerra de Sun Tzu



El DIH en la antigüedad y el arte de la guerra de Sun Tzu

Andrade Garzón Víctor Hugo
Universidad Libre – Seccional Socorro

El DIH en la antigüedad                        
El DIH tiene profundas raíces en la antigüedad, ya que “las leyes de la guerra son tan antiguas como la guerra misma, y la guerra tan antigua como la vida en la tierra” (Pictet, 1982), por consiguiente, se encuentra en varias culturas de la antigüedad: por ejemplo, los sumerios hacían de manera formal la declaración de guerra y tratados de paz, con inmunidad para los parlamentarios. A su vez los egipcios, contaban con lo que ellos denominaban las “siete obras de la verdadera Misericordia” y entre otras se establecía el liberar a los prisioneros, asistir a los enfermos, enterrar a los muertos, fundamentos de verdaderos actos de humanidad.
De otra parte, los hindúes en su antigua literatura, como por ejemplo el Mahabharata, establecían la prohibición de matar al enemigo desarmado o que se rindiera y tenían la obligación de retornar a los heridos a sus hogares, después de haberles brindado atención médica. Es diciente en esta cultura, la actitud de Asoka, rey de la India, quien ordenó a sus tropas que respetaran a los enemigos heridos en combate.
De otra parte, Roma fundamentó su poderío en la guerra, a través de la fuerza, la organización y el derecho; por lo que distinguió entre el jus naturale en favor de los ciudadanos y el jus gentium, aplicable a los extranjeros residentes en el imperio; para los romanos, los pueblos enemigos y vencidos en las guerras, quedaban por fuera de la ley aplicable a sus ciudadanos, ya que estos quedaban a merced del vencedor, y eran esclavizados.
Dentro de este panorama de la antigüedad, es posible identificar un faro de luz sobre el tema en estudio,  esto es, el texto del arte de la guerra de Sun Tzu, texto que se considera escrito hacia el último tercio del siglo IV A. C., y que se conoció en Europa en 1772, a través de un sacerdote jesuita, el padre Jean Joseph-Marie Amiot, con el título de Art Militaire des Chinois. Este texto consta de trece capítulos y es todo un tratado de como vencer en la guerra sin hacerla, utilizando estrategias que en la actualidad se han utilizado no solo por grandes líderes políticos y militares, sino en la vida diaria en la gerencia de negocios y en la organización de la propia vida de las personas. En este texto básicamente se indica que se deben tener en cuenta cinco factores para el arte de la guerra, como son:
Imagen 1: Factores del arte de la guerra
                              
Fuente: Sánchez (2016). Recuperado de: httpswww.slideshare.netJoseSnchezMezageneralidades-sobre-la-gerencia-estratgica-65863300
Los doce principios del arte de la guerra de Sun Tzu
A continuación se analizaran algunos principios del arte de la guerra en relación con los principios fundamentales del DIH, pero antes de acometer este fin, es de suma importancia importante presentar algunos de los principios que guían el texto de Sun Tzu:
DOCE PRINCIPIOS DEL ARTE DE LA GUERRA DE SUN TZU
1.      Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño. El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar.
2.      La guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte, el camino hacia la supervivencia o la pérdida del Imperio: es forzoso manejarla bien
3.      Si eres capaz de ver lo sutil y de darte cuenta de lo oculto, irrumpiendo antes del orden de batalla, la victoria así obtenida es una victoria fácil.
4.      Nunca se debe atacar por cólera y con prisas. Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan. Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede.
5.      Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza
6.      Las armas son instrumentos de mala suerte; emplearlas por mucho tiempo producirá calamidades
7.      Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo. Las largas campañas militares constituyen una lacra para el país.
8.      Los que ganan todas las batallas no son realmente profesionales; los que consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores maestros del arte de la guerra
9.      Regla de la utilización de la fuerza: si tus fuerzas son diez veces superiores a las del adversario, rodéalo; si son cinco veces superiores, atácalo; si son dos veces superiores, divídelo.
10.  Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.
11.  La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario.
12.  Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza. Cuando los adversarios llegan para atacarte, no luchas con ellos… Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti.
Fuente: El autor
Principios del DIH y arte de la guerra de Sun Tzu
Ahora bien, establecidos estos principios, se analizaran principalmente dos principios del DIH (Comité internacional de la cruz roja, 2010) en relación con el texto del Arte de la Guerra:
1.      Para el DIH, Los soldados que se rinden o que están fuera de combate o capturados tienen derecho a que se respete su vida, su integridad moral y física, sus convicciones prohibiéndose el darles muerte o herirlos, protegiendo al personal sanitario como sus medios de transporte. De igual forma se establece que las partes en conflicto deberán distinguir entre población civil y combatientes, protegiendo a la población y los bienes civiles En este punto, Sun Tzu indica en su capítulo II que “Los soldados prisioneros deben ser bien tratados, para conseguir que en el futuro luchen para ti. A esto se llama vencer al adversario e incrementar por añadidura tus propias fuerzas. Como regla general, es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo” de igual forma, en el arte de la guerra sobre el mismo punto (capitulo IV) se establece que “Servirse de la armonía para desvanecer la oposición, no atacar un ejército inocente, no hacer prisioneros o tomar botín por donde pasa el ejército, no cortar los árboles ni contaminar los pozos, limpiar y purificar los templos de las ciudades y montañas del camino que atraviesas, no repetir los errores de una civilización decadente, a todo esto se llama el Camino y sus leyes
2.      Para el DIH las partes en conflicto y los miembros de las respectivas fuerzas armadas no tienen derecho ilimitado por lo que respecta a la elección de los métodos y de los medios de guerra, prohibiéndose el empleo de armas o métodos de guerra que puedan causar pérdidas inútiles o sufrimientos excesivos. Sobre este preciso punto, Sun Tzu indica en el capítulo III que: “La peor táctica es atacar a una ciudad. Asediar, acorralar a una ciudad sólo se lleva a cabo como último recurso. un verdadero maestro de las artes marciales vence a otras fuerzas enemigas sin batalla, conquista otras ciudades sin asediarlas y destruye a otros ejércitos sin emplear mucho tiempo. La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada, la destrucción no se prolonga durante mucho tiempo, y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia”.
Conclusión
Finalmente, es posible destacar que el DIH tiene profundas raíces en la antigüedad, y un ejemplo de ello corresponde a la célebre obra “El arte de la guerra” de Sun Tzu  analizada en el desarrollo del presente trabajo investigativo, teniendo en cuenta que la guerra es connatural a la vida en sociedad de los hombres, por lo que desde los primeros albores de la civilización se establecieron reglas de juego, para hacerla menos indigna y lesiva de lo los combatientes y de las personas que no participan de la misma.
En este sentido, es importante destacar el pronunciamiento jurisprudencial de la Corte Constitucional mediante la Sentencia C-291 de 2007, en donde estableció: “El Derecho Internacional Humanitario es el derecho aplicable a los conflictos armados. El objetivo fundamental del Derecho Internacional Humanitario, al decir de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, es “restringir la contienda armada para disminuir los efectos de las hostilidades”.
Referencias
Corte Constitucional de Colombia. (2007) Sentencia de Constitucionalidad 291 de 2007. Magistrado Ponente: Dr. Manuel José Cepeda Espinosa. Bogotá, D.C., veinticinco (25) de abril de dos mil siete (2007)
Pictet, J. (1982). Desarrollo y Principios del Derecho Internacional Humanitario. Recuperado de: https://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/desarrollo_y_principios.htm
Sánchez, J. (2016). Generalidades sobre la gerencia estratégica. Recuperado de: httpswww.slideshare.netJoseSnchezMezageneralidades-sobre-la-gerencia-estratgica-65863300
Sun-tzu  (2004) El Arte de la guerra ilustrado / Sun Tzu; versión de Thomas Cleary.  Madrid: EDAF.


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